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domingo, 27 de octubre de 2013

Una pelea constante consigo misma.

Iba caminando sin rumbo fijo, mirando a su alrededor con cara de miedo. Alguien la paró por la calle, ella chilló y comenzó a correr sin darse cuenta de que era su mejor amiga. No paró de correr, todo la horrorizaba: en el ruido de los coches al pasar escuchaba una melodía fatal, en cada pared observaba cincuenta sombras, en cada persona veía un asesino encapuchado, en cada fuente el agua cristalina se transformaba en ríos de sangre, en cada árbol había cien garras que intentaban atraparla, en cada papel tirado por el suelo o en cada cartel pegado por la cuidad leía su nombre, escrito con sangre en cada rincón... siguió corriendo hasta llegar a casa, una vez allí saludo con un grito a su familia y se metió en el baño. Se miró al espejo, mientras una voz le susurraba que no era bonita, que todo lo hacía mal, que nadie la querría, que no valía para nada, que su belleza no era interior ni, por supuesto, exterior. Ella le gritaba que se callase, pero en el fondo la creía. Esa voz eran sus pensamientos, el horror que veía en todos lados era su imaginación jugándole malas pasadas. Nunca tuvo el valor de callar a esa voz, nunca tuvo el valor de aceptarse a si misma. Su vida se basaba en una pelea constante consigo misma.

sábado, 26 de octubre de 2013

¿Por qué no te vas ya?

Llevo toda la noche intentando dormir, pero no soy capaz. Truena, no deja de llover y tu recuerdo volvió a mí. Quizá decidió volver hoy porque así fue como me hiciste sentir: rota por dentro, intentando ver la luz al fin del túnel mientras tú la apagas y tan sólo puedo gritar, como cada trueno; y lágrimas tras lágrima, llanto tras llanto, como cada gota que se precipita al vacío desde el cielo gris. Pensaba que lo había superado, que te había superado, pero parece ser que no. No te he olvidado, ni a ti ni a cada una de las grietas que dejaste en mi corazón. Sinceramente, ya no creo que pueda olvidarte, pero tal vez con el tiempo consiga mantenerte alejado de mi mente y que las grietas de mi interior cicatricen, y no vuelvan a abrirse las heridas. Tampoco he olvidado los buenos momentos, y aún daría lo que fuera por revivirlos. Pero he estado pensando en ti y en todos los momentos que vivimos juntos, y me he dado cuenta de que, tarde o temprano, siempre terminas haciéndome daño. Y pienso que, quizás, todos esos momentos que me hacían sentirme viva y querida se basaban en mentiras; en tus mentiras. Y es en ese momento en el que me rompo del todo, en el que ya no puedo más. Y al final acabo así: rota por el dolor, llorando en silencio, con ganas de gritar y hablando sola con el ordenador, con el móvil, o simplemente con un trozo de papel; que, al fin y al cabo, son los únicos que no critican las palabras que en ellos escribo, los únicos a los que puedo contarles lo que sea sabiendo que no dirán nada, los únicos que de alguna manera siempre acaban entendiéndome y consolándome. Ahora volveré a intentar dormir, y a intentar mantenerte alejado de mi mente el mayor tiempo posible. Espero que algún día te des cuenta de que yo no mentía ni jugaba contigo, de que tú fuiste quien me hizo acabar con todo. Y tras acabar me hiciste sentir que toda la culpa era mía, que yo no valía para nada, que eras demasiado para mí y que acabaría sola. Sinceramente, a veces sigo preguntándome que pasaría si yo no hubiera acabado con lo nuestro; en el fondo sé que seguirías haciéndome daño, pero a veces mi subconsciente me tortura haciéndome pensar que volverían los buenos momentos. En cuanto a lo de que no valgo para nada: no creo que sirva para mucho, pero lo que hago intento hacerlo bien, le demuestro a la gente que la quiero, no juego con las personas e intento no mentir. De lo que sí me he dado cuenta es de que nunca has sido demasiado para mí: sólo sabes hacer daño y yo aguanté mucho, seguramente mucho más de lo que otras habrían soportado; a veces pienso que quizás fui yo la que te dio las fuerzas para derrumbarme, ya que yo era la única que siempre estaba ahí para levantarte de tus caídas, Y créeme, no acabaré sola.

lunes, 26 de agosto de 2013

¿Te acuerdas de mí?

Hola. ¿Te acuerdas de mí? Soy esa chica que estaba a tu lado en las buenas y en las malas, la que te dejaba su hombro para llorar y te aconsejaba, la que moría al verte sufrir, la que te necesitaba a cada segundo, la que se pasaba horas esperando a que le contestaras un puto mensaje, la que te lo perdonaba todo, la que te amó más que a su vida, la que no podrá olvidarte nunca, la que te mandaba un 'buenos días, pequeño' cada día, la que enamoraste para luego destruirla... ¿Te acuerdas de mí? Quería que supieras que sigo aquí, pero no por ti. Sigo aquí por mí, porque no has conseguido destruirme del todo. Y es cierto que nunca podré olvidarte, y que quizás te siga amando, pero he aprendido. No volveré a tropezar con la misma piedra.

sábado, 27 de abril de 2013

El tiempo pasa.

'El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa, incluso para mí.'

miércoles, 23 de enero de 2013

Siento haber tardado. :3

Lo olvido y lo vuelvo a recordar,
una y otra vez, no dejo de pensar
en todos esos momentos,
en todos mis sentimientos.
Te echa de menos este oxidado corazón,
para él eras vida, muerte y resurrección.
Pero debe aprender a olvidar,
no le permitiré volver atrás.

Ahora me doy cuenta, el tiempo no perdona
y por mucho que sufriera jamás estuve del todo sola.

Hace tiempo que ya no prometo nada,
las palabras que sobran son las mismas que reclamas.
Hace tiempo que ya no te escribo nada,
las palabras que me guardo son las mismas que en tu corazón se clavan.

Creíste que me había rendido y solamente frené
para evitar golpes como los que sufrí ayer.
Pregunto a cada estrella lo que el destino me depara,
me siento a esperar por si algún día contestaran.

Y si, estoy herida,
pero sé que existe una salida.
Si caigo me levanto
mi alma ya no admite llanto.

Voy sola por el mundo,
vago por ahí sin rumbo.
Mi corazón va en busca de felicidad
y mis heridas han de cicatrizar.

Pese a todos los problemas de mi vida
me levanto con la cabeza erguida
e intento caminar por el sendero de la felicidad
con las almas que en mi viaje quieran embarcar hasta el final.